Mostrando entradas con la etiqueta pedagogía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pedagogía. Mostrar todas las entradas

lunes, septiembre 26, 2011

Cuanta falta nos hace el respeto

Reflexión de Leonardo Boff

La cultura moderna, desde sus albores en el siglo XVI, está asentada sobre una brutal falta de respeto. Primero hacia la naturaleza, tratada como un torturador trata a su víctima con el propósito de arrancarle todos sus secretos (Bacon). Después, con las poblaciones originarias de América Latina. En su Brevísima Relación de la Destrucción de las Indias (1562) cuenta Bartolomé de las Casas, como testigo ocular, que los españoles “en sólo 48 años ocuparon una extensión mayor que el ancho y largo de toda Europa y una parte de Asia, robando y usurpando todo con crueldad, injusticia y tiranía, habiendo sido muertas y destruidas veinte millones de almas de un país que habíamos visto lleno de gente y de gente tan humana” (Décima Réplica). Luego esclavizó a millones de africanos, traídos para las Américas, negociados como “piezas” en el mercado y consumidos como carbón en la producción.

Sería larga la letanía de la falta de respeto de nuestra cultura, culminando en los campos de exterminio nazi con la aniquilación de millones de judíos, gitanos y otras personas consideradas inferiores.


Sabemos que una sociedad sólo se construye y da un salto hacia relaciones mínimamente humanas cuando establece el respeto de unos hacia otros. El respeto, como bien lo mostró Winnicott, nace en el seno de la familia, especialmente de la figura del padre, responsable del paso del mundo del yo hacia el mundo de los otros, que surgen como el primer límite a ser respetado. Uno de los criterios de una cultura es el grado de respeto y de autolimitación que sus miembros se imponen y observan. Surge entonces la justa medida, sinónimo de justicia. Si se rompen los límites, aparece el irrespeto y la imposición sobre los demás. Respeto supone reconocer al otro como otro y su valor intrínseco, bien sea persona o cualquier otro ser.

Entre las muchas crisis actuales, la falta generalizada de respeto es seguramente una de las más graves. La falta de respeto campea en todas las instancias de la vida individual, familiar, social e internacional. Por esta razón, el pensador búlgaro-francés Tzvetan Todorov, en su libro El miedo a los bárbaros (Galaxia Gutenberg 2008) advierte de que si no superamos el miedo y el resentimiento y no asumimos la responsabilidad colectiva y el respeto universal no tendremos cómo proteger nuestro frágil planeta y la vida en la Tierra ya amenazada.


El tema del respeto nos remite a Albert Schweitzer (1875-1965), premio Nobel de la Paz en 1952. Natural de Alsacia, era uno de los más eminentes teólogos de su tiempo. Su libro Historia de las investigaciones sobre la vida de Jesús es un clásico, por mostrar que no se puede escribir científicamente una biografía de Jesús. Los evangelios contienen historia pero no son libros históricos. Son teologías que usan hechos históricos y narrativas con el objetivo de mostrar lo que Jesús significa para la salvación del mundo. Por eso, sabemos poco del Jesús de Nazaret real. Schweitzer comprendió que el Sermón de la Montaña es histórico y es importante vivirlo. Abandonó la cátedra de teología, dejó de dar conciertos de Bach (era uno de sus mejores intérpretes) y se matriculó en la facultad de medicina. Terminada la carrera, fue a Lambarene en Gabón, en África, para fundar un hospital y servir a enfermos del mal de Hansen. Y allí trabajó, dentro de las mayores limitaciones, todo el resto de su vida.


Confesaba explícitamente: “Lo que necesitamos no es enviar allí misioneros que quieran convertir a los africanos, sino personas dispuestas a hacer por los pobres lo que debe ser hecho, si es que el Sermón de la Montaña y las palabras de Jesús tienen un sentido. Lo que realmente importa es volverse un simple ser humano que, en el espíritu de Jesús, hace alguna cosa por pequeña que sea”.


En medio de sus quehaceres de médico encontró tiempo para escribir. Su principal libro es Respeto ante la vida que él coloca como eje articulador de toda ética. “El bien”, dice él, “consiste en respetar, conservar y elevar la vida hasta su máximo valor; el mal, en no respetar, destruir e impedir que la vida se desarrolle”. Y concluye: “cuando el ser humano aprenda a respetar hasta al menor ser de la creación, sea animal o vegetal, nadie necesitará enseñarle a amar a su semejante; la gran tragedia de la vida es que muere dentro de un hombre mientras vive”.


Qué urgente es oír y vivir este mensaje en los días sombríos que la humanidad está atravesando.

Origen: LaNacion.cl (Viernes 16 de Septiembre del 2011)

lunes, septiembre 19, 2011

La musica es poder, poder para el pueblo


La Fundanción Playingforchange se dedidca a ayudar a construir escuelas de música, profesores de apoyo y programas de música, instrumentos de compra, y conectar a las escuelas para el aprendizaje intercultural y la resolución de conflictos a través de fronteras. La música es el poder: Poder para el Pueblo.

martes, julio 19, 2011

Reflujos

Hace algunos años atrás (2008), planteamos el fluir dentro de un espacio público e institucional "intervenido" por las juventudes del siglo XXI. Tomas y paros se manifestaban durante un mes y algo más, al igual que hoy. La sordera de las autoridades y políticos se ha mantenido con la misma soberbia e insensatez. 
Hoy estamos re-fluyendo en aguas parecidas pero más negras. La educación como "bien de consumo" se ha estructurado como una ideología y un dogma defendido ciegamente por gran parte de las élites. El escepticismo de estas juventudes frente a  "estos muros" (recordemos la película The Wall) se ha ido profundizando y aún más, extendido a las bases del sistema neoliberal en su conjunto.
Al igual que en esos momentos anteriores, estamos abiertos como educadores a la escucha, a la acogida y al acompañamiento que sea necesario para con dichas juventudes.
Dentro de las escuchas de la época, reconocemos en las experiencias de los movimientos y redes juveniles, el desarrollo de competencias que desde las bases de la actual sociedad del conocimiento se esperan y promueven como claves para la vida del siglo XXI, a saber: autonomía, trabajo en equipo, pensamiento crítico, capacidad de comunicación, uso intensivo e innovativo de las nuevas tecnologías, creatividad frente a los problemas, flexiblidad y plasticidad, adecuación a diversos contextos, participación democrática, expresión de valores y respeto a los derechos humanos.
Quizás pronto, volvamos a las "normalidades" al igual que hace años atrás pero, ya sabemos que las juventudes del siglo XXI están aprendiendo y acumulando sabiduría para enfrentar con dignidad e inteligencia social el futuro que les pertenece por herencia, como seres humanos.
Entonces podríamos conversar nuestros sueños por un otro mundo posible y diseñar en conjunto una sociedad con mayor justicia, igualdad y participación.


miércoles, mayo 28, 2008

¿En que pensamos los educadores cuando los jóvenes se expresan como ciudadanos?

Las actuales movilizaciones sociopolíticas de los estudiantes de enseñanza secundaria, llamados pingüinos, constituyen a nuestro juicio, parte de un proceso continuo que viene desarrollándose desde fines de los años noventa, expresando diversas reivindicaciones coyunturales (como la del pasaje escolar por ejemplo) pero bajo el común denominador de una crítica macro a la mercantilización de la educación y la "clausura" de la cultura de la educación pública. Más a fondo, tendríamos que abordar este acontecimiento como parte de los fenómenos que forman parte de las transformaciones globales (en lo productivo y en lo cultural) y el manejo de las sociedades a través de la aplicación del modelo económico neoliberal (puro o de base neohumanista).
La respuesta predominante desde la institucionalidad escolar y política ha sido la represión extendida y selectiva, bajo modalidades de confrontación callejera que conllevan la movilización de ingentes recursos materiales y de financiamiento a la acción policial.
Bajo el argumento del resguardo a la "seguridad y el orden público", cualquier manifestación pública de los pingüinos es confrontada con la fuerza de Estado y calificada de violenta, destacando hechos puntuales de agresividad como ejemplos de la irracionalidad del acontecimiento. En este contexto, se ha avanzado poco a poco a extender el concepto de seguridad pública hacia el interior de las unidades y centros educativos, abordando el “resguardo a la propiedad privada” y nominando a las acciones tradicionales tales como las “tomas”, de hechos delictuales.
Además se han propuesto por parte de las secciones gubernamentales a cargo de la seguridad nacional e intendencias regionales, extender la acción hacia la judicialización de las familias de los jóvenes implicados, como medio de control y prevención de nuevas manifestaciones.
Respecto a los contenidos de la crítica pingüina, esta ha sido permanentemente rechazada, aludiendo a que en el contexto de reforma que vive el sistema escolar chileno desde los años noventa, las voluntades políticas y los abundantes recursos involucrados, han estado orientados hacia la equidad y la calidad del servicio, tomando en cuenta las necesidades de la gente.
Una profusa literatura de origen político, comunicacional, publicitario y también académico-intelectual (cuyo pic se constata en los meses posteriores al acontecimiento político social denominado revolución pingüina, el año 2006), apoyada desde instituciones educacionales internacionales (Unesco, Unicef, etc.), se ha desplegado en torno al tema, asegurando que nuestro país ha asumido una perspectiva modernizadora exitosa en materia de política educacional y que las demandas estudiantiles pecan de cierta ignorancia, causada por la edad de los implicados y en su mayoría se hayan manipuladas por "ciertos sectores" interesados en crear condiciones de "desorden social".
Modernizar la educación a partir de una plataforma económica de libre mercado, un proceso de transición democrática pactada, a través de ciertos dispositivos curriculares- administrativos (reforma), grandes subsidios financieros a la infraestructura privada y, elaborar una literatura ad hoc, fundada en la necesidad de formar recursos humanos para competir en el escenario de globalización.
Si bien se reconocen algunos problemas a partir de indicadores políticamente aceptados (Simce preferentemente), estos son interpretados solo como fallas humanas adosables a la profesionalidad de los profesores. Asimismo, se plantea una evaluación negativa a los centros universitarios encargados de la formación de profesores y se conmina a modificar los curriculum de profesionalización, tendiendo a introducir modelos de racionalidad instrumental (capacitar tecnólogos educativos capaces de hacer clases, de acuerdo a parámetros preestablecidos por expertos), mientras por otro lado, se implementa un sistema nacional de acreditación y evaluación docente.
Entonces, la racionalidad académica dominante, parapetada tras la represión sistemática de los derechos ciudadanos a expresarse (derechos sólo respetados dentro de un sistema democrático), certifica un modelo mercantil de educación, en cuanto tal, con prescindencia de la percepción y racionalidad comunicativa de los protagonistas.
A su vez, la acción político institucional, consolida un estado de restricciones políticas en contra de un cierto sector ciudadano (a lo menos, los pingüinos, sus familias y los profesores), en nombre de la seguridad privada de otro sector (los dueños de las unidades educativas y/o sus gerentes).
Pero, si el problema se redujera a las contingencias de un conflicto entre actores educativos, sea en su papel ciudadano o de usuarios de servicios dentro de un sistema de mercado, nos parece que los acontecimientos no habrían tenido la duración que se observa en este caso. Existe un fondo más profundo que se articula a lo medular de los cambios que dentro de los escenarios de dictadura y/o de transición democrática, han están afectando no sólo a Chile sino también al mundo en general, en las últimas décadas.
A nuestro juicio y, comprendiendo que se requiere un mayor desarrollo de esta hipótesis, pensamos que la revolución pingüina representa en parte, el estado de la cuestión social contemporánea, en cuanto, los nuevos conflictos sociales dentro del paso de los sistemas productivos industriales a las modalidades de producción cognitaria, tienen expresión significativa en las escuelas, entendidas estas como espacios privilegiados de transmisión del significado del conocimiento para las actuales sociedades. Esta claro que en países como el nuestro donde se han consolidado estructuralmente las desigualdades y las exclusiones, la mayor parte de los estudiantes del país, evalúan negativamente las condiciones y posiciones que se les exige proyectar para sus vidas, en la sociedad del conocimiento. Muchos de ellos se encuentran interdictos en el dominio de las claves actuales de la ciencia y la técnica, la mayor parte confinados a una obligatoria moratoria consumista de efectos destructivos tremendos.
Por otro lado, los espacios convivenciales de la escuela que nos jactábamos de valorar como espacios de aprendizaje ciudadano, han sido vaciados de sus contenidos colectivos dando paso a territorios manejados desde el individualismo, el egoísmo, el interés pecuniario y el autoritarismo. Entre los profesores se han resentido profundamente la confianza, la actitud proactiva, la esperanza en los estudiantes, las utopías pedagógicas. Los estudiantes se manejan entre códigos de violencia, ausencia de expresión afectiva y exigencias académicas desorbitadas y desenfocadas.
Pero el paso del modelo industrial al modelo cognitario, se haya transversalizado por la gestión neoliberal cuyo sello es la codicia y la soberbia. Se trata de una perspectiva antropológica que exacerba el egoísmo como motor del desarrollo individual y desprecia las sociedades y colectivos como medios de desarrollo humano. Se trata de un pesimismo enfermizo sobre la especie humana y al mismo tiempo tenemos que reconocer que se trata de una idea elaborada en una oficina académica que se alzó como influyente mediante el uso de la fuerza bruta, la tortura y la desaparición de personas.
Las características de reproducción de la gestión neoliberal se confrontan negativamente con los requerimientos de la actual sociedad del conocimiento, por lo que se producen fricciones, contradicciones y conflictos tales como el que vemos en el campo de la educación.
La utopía de la sociedad del aprendizaje promulgada por Unesco hace años, se enfrenta a las fuerzas conservadoras enclavadas en las instituciones de poder que no entienden ni entenderán nunca que la historia se sigue construyendo y hay nuevos aires que dejar entrar. Por nuestra parte, nuestra esperanza sigue intacta en las nuevas generaciones y su desfachatada humanidad.

miércoles, noviembre 01, 2006

responsabilidad de las/os educadoras/es

"¿Qué representamos? ¿A quién representamos? ¿sómos responsables? ¿Para qué y ante quién? Si hay una responsabilidad universitaria, comienza, al menos, en el momento en que se impone la necesidad de escuchar estas preguntas, hacerlas nuestras y responder. Este imperativo para responder es la forma inicial y el requisito mínimo de la responsabilidad.
Jacques Derrida. "Mochlos; or the conflict of the Faculties"
Las últimas décadas han sido una época de crisis general en la vida universitaria. Las cuestiones relativas al sentido y la finalidad de la educación superior, la naturaleza cambiante de lo que se entienda por saber en una sociedad multicultural, las crecientes discrepancias entre el mal remunerado profesorado adjunto y los ayudantes graduados, la creciente orientación de la universidad hacia la preparación profesional -con su interés por el aprendizaje de las destrezas de carácter empresarial-, las luchas por la discriminación positiva y la intensificación de los conflictos relativos al lugar de la política en la enseñanza han exacerbado las tensiones tradicionales dentro de la comunidad universitaria y entre la universidad y la sociedad. Como indica la cita anterior, Jacques Derrida, el filósofo francés, plantea oportunamente unas preguntas fundamentales, no sólo para los profesores universitarios, sino para todos los educadores y padres. En respuesta a la actual crisis de la universidad, he tratado de considerar los vínculos fundamentales entre el saber y el poder, las prácticas de enseñanza y sus efectos, la autoridad y la responsabilidad cívica. He señalado en otro lugar que la cuestión sobre lo que enseñan los educadores es inseparable de lo que significa invertir en la vida pública, situarse uno mismo y a los estudiantes que están a nuestro cargo en un diálogo público. En este razonamiento, está implícito el supuesto de que las responsabilidades de los educadores no pueden separarse de las consecuencias del saber que producen, las relaciones sociales que justifican y las ideologías que divulgan. En el mejor de los casos, el trabajo educativo responde a las preguntas y cuestiones suscitadas por las tensiones y contradicciones de la vida pública y los intentos de comprender e intervenir en problemas específicos que emanan de los contextos materiales de la existencia cotidiana.
extracto de "La inocencia robada. Juventud, multinacionales y política cultural". Henry Giroux.


viernes, septiembre 30, 2005

nuevos espacios

La educación social deviene, en este tiempo, potente en cuanto lugar de lecturas y re-creaciones en torno al mundo que significamos y al que deseamos.
Para las diversas generaciones convivientes en el actual escenario fragmentado por las guerras y el control, las prácticas socioeducativas plantean imaginarios y posibilidades de construcción humanizante.
En el curso del desarrollo praxico de las educaciones sociales (por cuanto no es una sino múltiple y destinada a profundizar ese camino) nos encontramos con lecturas que acortan la incertidumbre frente a las nuevas demandas e inquietudes de las personas y comunidades. También, experimentamos la reconstrucción de pedagogías amables y sustentables para las mayorías insatisfechas.
Un espacio altamente significativo para quienes se encuentran coordinados en la sensibilidad del fenómeno humano.

viernes, septiembre 16, 2005

educar/se

Leyendo un libro de José García Molina me encuentro con algunos pensamientos de Philippe Meirieu (Frankestein educador; La opción de educar)que quiero compartir.
Sobre la educación dice: la educación es un movimiento, un acompañamiento, un " em ocuparlo.<>
Sobre los/as educadores/as dice: su tarea es crear un espacio que el otro pueda ocupar; esforzarse en hacer ese espacio libre y accesible, en disponer en él utensilios que permitan apropiárselo y despegarse en él para entonces partir hacia el encuentro con los demás.
Dar (la) palabra. Deseo, don y ética en educación social. José García molina. Gedisa, 2003

sábado, mayo 07, 2005

La red de conocimientos personales y la cultura humana

En los últimos días he estado explorando la blogsfera. En este mundo conviven los experimentalistas, los diseñadores, los comunicadores, los exploradores y los comerciantes. Algunos se centran en la producción de la realidad blogs, abriendo compuertas a diversas formas de expresión digital que aceleran las posibilidades de comunicación y producción de conocimiento. Queda la pregunta de como vincular el conocimiento personal con el saber inscrito en nuestras culturas. Hasta ahora, la mediación del mercado limita este encuentro por cuanto a cada proceso creativo se le acompaña de una burocratización destinada a la regulación de los intereses económicos, con lo cual, el conocimiento de cada integrante de la blogsfera queda interdicto por los criterios de sobrevivencia, ganancia o fama. Otro ejemplo más de la desvinculación del pensamiento moderno entre el plan humano y la tecnología.

domingo, mayo 01, 2005

Otro campo educativo de la sociedad

En los últimos años, la comunicación digital avanza creando nuevos territorios para el desarrollo humano. Ahora nos iniciamos en el lenguaje de los blogs.
Un lenguaje distinto a la lógica de la escritura tradicional que nos impulsa a la interactividad, horizontalidad, cooperación y una gran autoestima en nuestra cognición.
A los blogs se suman los fotologs y ahora los videopost, cada uno de ellos, abriendo compuertas a la producción colectiva de conocimientos en un escenario posthumano. todavía en carácter, la mayoría de los casos, provisorio o experimental, aunque algunas profesiones ya lo hacen parte de sus posibilidades de desarrollo futuro (periodismo, comunicación, economía).
Interesantes instrumentos de producción inmediata de información freeware, diversidad de modelos de liberación estética postmoderna, reconstrucción de formas de comunicación vedaderamente social. Aún, los sistemas comerciales no logran dar con las claves de su colonización extrema.
Emergencia de nuevos espacios para la educación del siglo XXI, conectándose con las individualidades y las tendencias contemporáneas en materia de pensamientos.
Tenemos que abordar este fenómeno desde nuestra perspectiva pedagógica, como aprendizajes necesarios de enfrentar. Desde ya, estas instancias digitales nos permiten procesar y dialogar sobre el saber-hacer y el saber-convivir. Los estudiantes y profesionales tiene acá un lugar para su reflexión-en-la-acción.
Invito a los educadores/as a investigar y descubrir este campo pedagógico.